Asistir a ese "aparecer" sigue siendo para mi un privilegio y es mi cuerpo el que me cuenta que está sucediendo, se siente, se percibe en un cierto estremecimiento.
Como asistir a un parto, una ruptura que permite el paso de la voz genuina.
Tantas veces la voz queda escondida en un tono o cadencia familiar, al "descubrirla" se le permite alterar ese "tono" y dar paso al torrente de la voz.
Esto permite mas porosidad a la emoción y a dar al discurso una carga emocional que pone en juego la presencia a través de un cuerpo.
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