Encuentro que hay poca práctica del "estar presente".
Estar presente nos lleva a transitar el discurso o la acción en primera persona, nos ayuda a tener un "yo" activo. Ayuda tambien a no provocar "ausencias" que desvitalizan el discurso.
La palabra se desprende de un cuerpo, un cuerpo que permite emoción y deseo, un cuerpo que se desprende en el discurso, mientras estamos realmente presentes.
Esto puede ayudarnos a modificar esas conductas atávicas que provienen de nuestro rol familiar y sus consecuencias, que muchas veces nos alejan del plan y nos llevan a estar ausentes.
El discurso, el discurso también en el canto, permite deslizarnos en un "aquí y ahora" que da sustancia al momento y se nos manifiesta como posibilidad, en primera instancia, a nosotros mismos.
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